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La energía solar térmica consiste en el aprovechamiento de la radiación que proviene del Sol para: producción de agua caliente para consumo doméstico o industrial, climatización de piscinas, calefacción de hogares, hoteles, colegios, fábricas, etc.
La energía solar térmica de baja temperatura consiste en el aprovechamiento de la radiación proveniente del Sol para el calentamiento de un fluido a temperaturas normalmente inferiores a 60 ºC.
Esto se lleva a cabo con los colectores solares que se aprovechan de las cualidades de absorción de la radiación y transmisión de calor de algunos materiales, y del efecto invernadero que se produce cuando otro material (por ejemplo el vidrio) es transparente a la radiación de onda corta del sol y opaco a la radiación de onda larga que emiten los cuerpos que están calientes.
¿Cómo puedo utilizar la energía solar térmica en mi casa?
Principalmente, para producir el agua caliente que se utiliza en la vivienda, aunque en algunos casos puede usarse también para reducir el consumo energético de la calefacción o para aumentar el tiempo de uso de una piscina descubierta, en especial al principio y final de su periodo de uso habitual, es decir, desde mayo hasta septiembre, ya que lo que podemos obtener es el aumento de la temperatura del agua en algunos grados.
¿Con este sistema no necesito ningún otro adicional tal como caldera?
La energía solar es siempre una instalación de apoyo a la instalación convencional, ya que en días no soleados la producción en el caso de energía solar térmica es baja. Una instalación de energía solar térmica no sustituye, por lo tanto, a la instalación convencional, sino que servirá de apoyo a ésta para la reducción del consumo durante las horas de sol.
¿Cuánto más Sol hay, hay mayor rendimiento?
Efectivamente, en el caso de la energía solar térmica, cuanto más Sol, calentaremos la misma cantidad de agua a la temperatura deseada en menor tiempo.
¿Me quedaré sin agua caliente cuando no haya Sol?
Los colectores solares no sólo captan los rayos del Sol durante los días despejados; la radiación difusa existente durante los días nublados también es aprovechada (pero con un rendimiento menor que en circunstancias favorables). Durante los períodos de clima adverso, el acumulador se encarga de mantener el agua a temperatura constante sin apenas producirse pérdidas de temperatura. Sin embargo, en caso de largos periodos de clima adverso, este tipo de instalaciones recurren a sistemas de apoyo alimentados mediante energías convencionales (gas, electricidad, gasóleo, etc.) que, en caso de necesidad, aportan la temperatura óptima para su uso.